jueves, 19 de marzo de 2026

ÁCRUX (Poema)

 ÁCRUX



Ya se siente

el martillar de la conana

como un tambor de granito antiguo

golpeando la tierra.

Gusamara,

hazle a tu amada arropa de algarroba

a la orilla del arroyo,

y endúlzalo con la estrella Acrux,

mientras la noche cae serena.

Gusamara espera a su amada,

sentado sobre una piedra tibia

que guarda el calor del día

y el secreto de los cuerpos.

El viento persigue al tiempo

por campos de espodumeno,

y se inclinan las flechillas,

cabellos de caballos nunca vistos

que cruzan la llanura del deseo.

La amada camina,

cimbreante,

en su cadera aborigen

cuelgan vainas de algarroba madura,

entre zinnias bermejas.

Viene desde la memoria,

con el pulso del cerro en la sangre.

Lo busca.

Lo siente.

Se encuentran.

Ella prueba el arrope

y en su dulzura

queda eternamente enamorada,

como una montaña.

Dicen los actuales comechingones

que quien escucha el latido del cerro

no vuelve a estar solo,

porque en ese golpe

hablan los que se fueron.

Cuando al fin se encuentran,

el monte respira

y el amor

queda ardiendo.

—Sergio Cortéz, Villa Dolores, Córdoba

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