Luna de la siesta
a las cuatro de la tarde
suspira un mandala sobre la acacia.
Se parece a un nido
un círculo de música
sobre el césped.
La luna de la siesta
acerca su oído de caracol
para escuchar una canción.
En la plaza,
alrededor de la guitarra,
cantamos.
Y ella se queda
escuchándonos.
Sergio Alejandro Cortéz
Poeta — Villa Dolores, Córdoba, Argentina

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